"Tenderini fue mucho más que una oficina: fue el punto de partida de este gran proyecto"
El pasado 26 de junio, Metropolitan Santiago cumplió cuatro años desde que GL events asumió la administración del recinto. En ese período se han realizado más de 1.000 eventos y han pasado por sus instalaciones más de 700.000 personas, lo que lo consolida como uno de los principales centros de eventos del país.
Pero antes de los grandes eventos, del crecimiento de los equipos y de un recinto funcionando a plena capacidad, hubo un comienzo. Y Carlos Saavedra, Key Account Manager de Metropolitan Santiago, fue uno de los primeros colaboradores en sumarse a ese desafío.
Se incorporó a GL events el 10 de febrero de 2022, cuando Metropolitan todavía no comenzaba su operación y el equipo trabajaba desde las oficinas de FISA, en Tenderini. Desde ahí vio cómo una idea se fue transformando, paso a paso, en el recinto que hoy conocemos.
Conversamos con Carlos para recordar esos primeros días, los desafíos de partir prácticamente desde cero y lo que significa mirar, cuatro años después, todo lo construido.
¿Cómo recuerdas esos primeros días antes de llegar a Metropolitan?
Mis primeros días fueron en las oficinas de FISA, en Tenderini. Fue una etapa muy entretenida y de mucho aprendizaje. Desde el primer momento me sentí bien recibido, y quiero destacar especialmente el apoyo de Claudia Carrasco, que me ayudó mucho durante mi incorporación.
También guardo un buen recuerdo del entonces pequeño equipo de Marketing y Comunicaciones con el que compartíamos oficina. Éramos pocos, pero había mucha dedicación, compañerismo y un muy buen ambiente de trabajo.
En lo profesional, el desafío era completamente nuevo: teníamos que empezar a vender Metropolitan sin que el recinto estuviera operativo y, al mismo tiempo, posicionar su nombre en el mercado.
¿Qué fue lo más desafiante de comenzar a vender un recinto que todavía no estaba funcionando?
Era un desafío importante, porque los clientes llevaban años trabajando de una determinada manera y nosotros teníamos que generar confianza, explicarles una nueva propuesta y acompañarlos en esa transición.
Cuando finalmente llegamos a nuestras oficinas en Metropolitan, el escenario se hizo más concreto: un recinto vacío, eventos ya confirmados y mucho trabajo por delante. Faltaban equipamiento, cocinas, bodegas, sistemas y una serie de elementos necesarios para operar, todo contra reloj.
Y ahí comenzó otra etapa. Ya no se trataba solo de contar qué sería Metropolitan, sino de demostrarlo. Cada reunión, cada negociación y cada contacto con un cliente implicaba transmitir nuestra forma de trabajar.
Creo que esa combinación entre desafío y posibilidad fue lo que hizo que el proyecto resultara tan atractivo.
Además de posicionar Metropolitan, tenían que explicar quién estaba detrás del proyecto. ¿Cómo fue ese proceso?
Fue una parte muy importante del trabajo. No solo estábamos presentando un nuevo centro de eventos; también teníamos que dar a conocer quiénes éramos como compañía.
Metropolitan era parte de un grupo internacional con amplia trayectoria en la industria y presencia en distintos países. Para nosotros era importante transmitir ese respaldo y demostrarlo en cada experiencia con nuestros clientes. Con el tiempo fuimos ganando esa confianza y posicionando a Metropolitan como una alternativa de alto nivel. Hoy, mirando hacia atrás, creo que el esfuerzo valió completamente la pena.
¿Qué significa para ti recordar esa primera etapa en Tenderini?
La recuerdo con mucho cariño. Tenderini fue mucho más que una oficina: fue el punto de partida de este gran proyecto.
Ahí construimos las primeras bases y comenzamos un camino que hoy nos llena de orgullo. Éramos un equipo dando los primeros pasos frente a un desafío enorme. Siento un profundo agradecimiento por todas las personas que en ese momento nos apoyaron y que contribuyeron a que esto pudiera hacerse realidad.
Han pasado cuatro años desde entonces. ¿Cómo ves la evolución de Metropolitan?
Ha sido una evolución gradual y ha exigido un enorme esfuerzo de todos los equipos. Los comienzos de cualquier operación tienen una intensidad especial: cada detalle cuenta y hay una presión importante por cumplir los compromisos asumidos.
Por eso, mirar hoy hacia atrás y ver lo que hemos construido genera una enorme satisfacción.
Tenemos un recinto consolidado, equipos más fortalecidos y procesos que han madurado con la experiencia. Pero, sobre todo, seguimos creciendo y posicionándonos como un referente en la industria. Hemos realizado más de 1.000 eventos y recibido a más de 700.000 personas. Detrás de esas cifras hay mucho trabajo, pero también muchas historias que hemos construido como equipo.
¿Qué ha significado para ti, en lo personal, haber sido parte de este proyecto desde el primer día?
Ha sido una experiencia muy importante, profesional y personalmente. Estuve en la etapa en que prácticamente todo estaba por construirse: desde el posicionamiento hasta la formación de los equipos de trabajo. Fue especialmente enriquecedor trabajar junto a las áreas de Ventas, Operaciones y Marketing, porque desde el comienzo tuvimos que coordinarnos y avanzar hacia un mismo objetivo. Lo más gratificante ha sido ver cómo aquel proyecto inicial fue tomando forma hasta convertirse en una operación sólida, reconocida y con equipos comprometidos. Haber contribuido a ese proceso desde el primer día es, sin duda, una de las experiencias profesionales más valiosas que me ha tocado vivir.
De todo lo vivido durante estos cuatro años, ¿qué momento recuerdas con mayor emoción?
Sin duda, el día de la inauguración. Llegar ahí significó culminar un proceso largo e intenso. Detrás de esa jornada había muchas horas de trabajo y muchas personas comprometidas con hacerlo realidad. Ese día cerró una etapa y abrió una nueva historia.
Después de estos cuatro años, ¿con qué te quedas de este camino?
Me quedo con las personas y con todo lo que hemos construido juntos. Cuando uno mira el resultado final, puede parecer que siempre estuvo ahí, pero quienes vivimos los primeros días sabemos cuánto trabajo hubo detrás. Fuimos aprendiendo y creciendo junto con el proyecto. Y eso también refleja nuestros valores: el espíritu pionero, la creatividad, la solidaridad y la pasión están muy presentes en Metropolitan. Todos quienes formamos parte de este equipo tenemos algo de esos valores y los ponemos en práctica a diario. Hoy, cuatro años después, es muy gratificante mirar hacia atrás y saber que fuimos parte de ese comienzo.